Con la fundación de la Asociación México-Japonesa (1956), la cultura nipona llegó a México para quedarse. Desde entonces, los restaurantes japoneses han pasado de ser lugares muy exclusivos a parte del gusto popular de los mexicanos y más de los capitalinos.

Ahora, en la CDMX se pueden  encontrar desde restaurantes de sushi super mexas, como Sushin González, hasta opciones eclécticas como Café Romita –donde la cocina italiana, francesa y japonesa confluyen–, o versiones más lujosas como Oku.

 

O sea, amamos la gastronomía japonesa, sus técnicas y sabores, y más cuando se encuentra con algunos ingredientes mexicanos.

 

Hotaru Lomas es la nueva barra tradicional japonesa de la capital; el lugar es íntimo, a media luz, perfecto para ir solo o con la pareja. Las estrellas del menú son sus dos paquetes de omakase, y el objetivo es que dejarse sorprender por la imaginación del chef.