¿Cómo es la vida de un artista? En muchos casos suponemos que está dedicada a la bohemia, pero el trabajo artístico implica también arriesgarse por una postura política. Al menos, es lo que ocurrió a Bong Joon-Ho, director de Parasite, cinta que se llevó cinco premios en la última entrega de los Óscar.

Bong Joon-Ho estudió Sociología en la Universidad de Yonsei y se graduó en la Academia Coreana de Cine. Después de su graduación, contribuyó con otros directores en distintos proyectos. Su primer largometraje Barking Dogs Never Bite (2000), ganó un premio FIPRESCI en el Festival de Cine de Hong Kong de 2001. Su segundo largometraje, Memories of murder (2003), ganó la Concha de Plata al mejor director en el Festival de Cine de San Sebastián en 2003. Entre sus filmes están la película de monstruos The Host (2006) y el largo de acción de ciencia ficción Snowpiercer (2013). Ambas se encuentran entre las películas de mayor recaudación de todos los tiempos en Corea del Sur. Su película Okja (2017) debutó en el Festival de Cine de Cannes 2017, en el que recibió una ovación de cuatro minutos. Y, por supuesto, su cinta más reciente Parasite (2019) que además de los Óscar se llevó la Palma de oro en la Edición 72 del Festival Internacional de Cine de Cannes.

Su visión como sociólogo sumada a la del cineasta permite una mirada aguda de las manifestaciones sociales. En la aclamada Parasite es evidente la distinción y crítica de clases, aspecto esencial en los roles de cada uno de los personajes en la casa, así como los espacios que cada uno habita dentro de ella. Esta habilidad de demostrar con negro sentido del humor la realidad de una sociedad como la coreana se vuelve un rasgo universal de sus películas. 

En 2015 a Bong Joon-Ho se le incluyó en una lista negra en la que más de nueve mil artistas fueron señalados por el gobierno de la ex presidenta Park Geun-hye como demasiado críticos y liberales.

Su carrera no ha sido aclamada sin oposiciones. En 2015 a Bong Joon-Ho se le incluyó en una lista negra en la que más de 9000 artistas fueron señalados por el gobierno de la ex presidenta Park Geun-hye como demasiado críticos y liberales

¿Por qué estuvo en la lista negra? 

Todo comenzó con el estreno de The Host, cuya trama describía la incompetencia de un gobierno frente a un desastre. La situación de la película fue similar a un accidente que ocurrió ocho años después: el hundimiento del ferry que costó la vida de casi 300 personas. Las comparaciones fueron inevitables y su largometraje adquirió la fuerza de un mal presagio. Bong no dejó de señalar que el hundimiento del ferry había sucedido por errores humanos y se sumó a las personalidades que reclamaron una investigación de los hechos. Dicha demanda lo llevó a estar dentro de la lista negra, que básicamente negaba el recurso económico para una serie de artistas que poseían pensamientos de izquierda y encaraban el gobierno de la ex presidenta.

Fueron días de “sobrevivir por sobrevivir”, ante el bloqueo creativo por imposición de una gobernante que heredaría las malas costumbres de una represión disfrazada de nacionalismo

No debería ser una sorpresa que ese acto de veto viniera de la hija de un dictador. En diversas declaraciones a los medios, el cineasta ha comentado que el periodo de la famosa lista negra fue traumático para todos sus compañeros del medio artístico. Fueron días de “sobrevivir por sobrevivir”, ante el bloqueo creativo por imposición de una gobernante que heredaría las malas costumbres de una represión disfrazada de nacionalismo. 

Que la censura contra Bong Joon-Ho haya quedado atrás (así como su habilidad para conseguir financiamiento privado) nos permite celebrar la posibilidad de ver en el cine historias aparentemente locales que tienen alcance universal

Una cinta como Parasite se convierte en un trabajo visionario sobre los estragos del capitalismo. La perspicacia de Bong para mostrar los estratos sociales y las complicaciones que esconden a fondo por medio de una sátira, evidencia las complejidades de la experiencia humana más allá de la ideología. En Parasite, la picaresca se vuelve una manera de abordar la precariedad de las clases más bajas y sus estrategias por superarla. Por eso los protagonistas diseñan una estrategia para resolver las diferencias sociales gracias a la astucia, una ventana a un probable deseo compartido por muchos. 

Bong-Ho es un caso de cómo la sensibilidad de un artista vence el terror y la censura. Es una manera de demostrar también cómo el cine vence barreras culturales y adquiere relevancia internacional.