En una ensambladora de Puebla nacen autos eléctricos que deben su nombre a un pájaro de origen mexicano. “Estamos demostrando que es posible hacer tecnología en México, hacer tecnología limpia y pensar en un producto no solamente en el ámbito económico, también pensar en un producto en el impacto social que tiene”, dijo Iván Alfredo Cabrera, ingeniero de desarrollo de Zacua.

Manos de mexicanos colocan una pieza clave que es el corazón del auto: la batería, que carga de cero a 100% en ocho horas. Este ensamble es lo que le da al automóvil la característica de ser eléctrico, tiene el motor, el controlador, el sistema de frenado y el sistema ABS.

 

Actualmente el auto tiene un porcentaje de integración de componentes nacionales de alrededor de 80%, aunque utiliza tecnología extranjera, principalmente en el componente de las baterías. El uso de vehículos con motor eléctrico es cinco veces más barato en comparación con un auto a combustible.