Maestros de obra exponen por primera vez en museo

Exposición en el Museo Numismático Nacional dará crédito y homenaje a los maestros de obra, cuyo trabajo es muchas veces ignorado en la arquitectura.


Créditos: @inn_efable para Tu Informa

Plafones, tabiques grises perfectamente alineados unos sobre otros, un muro de rines pulidos y brillosos y una cúpula de herrería. Recorrer el montaje de la exposición Nada sobra es como pasear por una calle cuya arquitectura a la mitad entre lo demencial y lo ordinario no sería admirada por ser —como se dice entre las clases medias— “común y corriente”. Esos objetos arquitectónicos integran una galería urbana, que esta vez, se encuentra fuera de las calles, dentro de los edificios.

Los balaustros, los enrejados, las vírgenes y los cisnes están en una de las galerías del Museo Numismático Nacional. Los objetos fueron construidos exclusivamente para la exposición Nada sobra del pabellón de arquitectura del Abierto Mexicano de Diseño (AMD) en su edición 2019. Aislados son dignos de admiración, pero en sus contextos correspondientes, pasan desapercibidos. Es decir que los “originales”, instalados en hogares comunes, calles populares, interiores ordinarios de Toluca, Puebla, Hidalgo o cualquier ciudad, pueblo o ranchería del país, nadie voltearía a verlos.

(De izq. a der.) Mario César Jaimes Ramírez, maestro herrero, Irene Martín Lasanta y Omar Vergara, arquitectos, posan frente a su pieza colectiva en el Museo Numismático Nacional. Créditos: @inn_efable para Tu Informa.

El trabajo de herrería, por ejemplo, con detalles color cobre en sus barrotes, es una de las artesanías que continúa entre la humanidad desde hace siglos. O las columnas que imitan el antiguo orden griego, populares entre los vecinos más pudientes de la colonia que se quiera, son elementos que no llevan una firma ni evocan a ningún famosísimo arquitecto venerado por mucho que beban de la herencia grecolatina.

Arquitecto y maestro de obra

Tania Tovar y Juan Carlos Espinoza Cuock de la plataforma curatorial Proyector, son los gestores, junto a Andrés Souto, de la exposición Nada sobra, reflexionan sobre cómo la arquitectura —popular o erudita— no es posible sin el trabajo en equipo de los arquitectos con sus maestros de obra. Al estar conscientes de que los segundos suelen dejar un toque personal anónimo en las construcciones, los curadores pensaron en incluirlos en esta exhibición.

“En la arquitectura, como ocurre en la mayoría de las disciplinas, siempre habrá un intermediario. El arquitecto rara vez, o más bien nunca, va a poder ejecutar su obra él mismo. Va a necesitar siempre de alguien más. De esas manos que por lo general son anónimas, desconocidas, pero sin las cuales no sería posible hacer un edificio”, explica Tania Tovar. Esas manos anónimas son las de los maestros, los albañiles, los carpinteros, herreros, plomeros, plafoneros y chalanes.

Mario César Jaimes Ramírez (al frente) y Omar Vergara (al fondo) colaboran en el montaje de la pieza que el despacho de arquitectura Omar Vergara Taller presenta en la exposición Nada sobra. Créditos: @inn_efable para Tu Informa.

Las piezas de Nada Sobra dan crédito tanto a los despachos arquitectónicos, como a los maestros de obra, máximos representantes de esos creadores anónimos.

“Una condición muy particular de la exhibición Nada sobra fue la de situar todo eso que sucede orgánicamente afuera, en la calle y en la obra, en el contexto de una galería. Son objetos cuya naturaleza es anónima porque se trata de copiar y repetir, pero no de acreditar. Por eso lo que quisimos hacer fue darle crédito tanto a la oficina de arquitectura como al maestro”, comenta Juan Carlos Espinosa Cuock.

El aspecto horizontal de la construcción

Tovar y Espinos Cuock, presentes en el montaje de todas las firmas participantes y sus maestros de obras, confirmaron que la relación entre los arquitectos y sus maestros es una de confianza.

Francisco Quiñones (izq.) y Samuel Roldán (der.) del estudio de diseño arquitectónico Departamento del Distrito colaboraron juntos en la muestra Nada sobra. Créditos: @inn_efable para Tu Informa.

“Es en el momento de crear, de construir o de montar cuando hay una suerte de horizontalidad o de democracia creativa. Es un instante en el que el maestro tiene tanta voz y voto como el arquitecto”, observa Espinosa Cuock. Los maestros no temen decirle a los arquitectos qué sí y qué no funciona. A veces discuten, evalúan juntos el objetivo, definen en conjunto las líneas de trabajo, proponen soluciones en equipo, etc. En ocasiones el maestro le pone a la obra algo de su cosecha, aunque el arquitecto no lo haya contemplado en sus planos. Al final, son dos fuerzas que unidas, a veces a tirones, a veces en armonía, van construyendo los edificios.

“El maestro baja hacia el piso la idea de lo que se tiene que hacer para que el plan se concrete y el arquitecto empuja hacia arriba como la parte creativa. Esas dos fuerzas —siempre en tensión— se reflejan muy bien en cada pieza de la exhibición”, finaliza Espinosa Cuock.

Edgar Carmona, Miguel Hernández y Juan Castillo, del estudio Departamento del Distrito, cortan las vigas que constituyen la pieza que presenta su equipo en la exposición Nada sobra. Créditos: @inn_efable para Tu Informa.

Nada sobra es una muestra que forma parte del Pabellón de Arquitectura del Abierto Mexicano de Diseño, festival de diseño que tiene lugar en el centro histórico de la ciudad de México del 9 al 13 de octubre de 2019. La exposición Nada sobra estará en exhibición en el Museo Numismático Nacional en la Ciudad de México del 9 de octubre al 17 de noviembre.