La Congregación de los Legionarios de Cristo informó a sus integrantes que Fernando Martínez Suárez, “culpable de delitos de abuso sexual contra menores de edad”, dejará de ejercer el sacerdocio, aunque seguirá perteneciendo a la organización.

“Fernando Martínez Suárez, que se reconoció culpable de delitos de abuso sexual contra menores de edad, como resultado del proceso ante la Congregación para la Doctrina de la Fe, ha perdido el estado clerical y ya no podrá ejercer el ministerio sacerdotal, por el bien de la Iglesia (pro bono Ecclesiae). La Santa Sede ha autorizado que siga perteneciendo a los Legionarios de Cristo, a petición del propio Fernando Martínez Suárez”, señaló la organización.

Se agrega que la congregación supervisará a Martínez en su proceso de reconciliación y vigilará su comportamiento:

“Los Legionarios de Cristo asumirán la responsabilidad de que Fernando Martínez lleve una vida que corresponda a su condición de religioso que ha perdido el estado clerical, y reafirman su determinación de recorrer el camino difícil y exigente de reparación y sanación”.

Eliminación de prescripción

Los obispos mexicanos pidieron a las autoridades eliminar la prescripción del delito en casos de abuso sexual en un llamado que tiene lugar después de que los Legionarios de Cristo retiraron del sacerdocio a Fernando Martínez, miembro de la Congregación y acusado de abuso de por lo menos ocho menores entre 1990 y 1993, y quien no enfrentará sanciones jurídicas porque ya prescribieron sus delitos.

En un mensaje, el arzobispo de Monterrey y presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) Rogelio Cabrera dijo que es necesaria la sanción de los agresores, así como una reparación integral del daño, que vaya de lo físico  y lo psicológico hasta lo espiritual, sin un límite de prescripción, pues, dijo, “las heridas nunca prescriben. Queremos pedir, en nombre de los obispos de México, que no haya prescripción del delito. No basta que la Iglesia católica, a través de un proceso canónico, expulse a los culpables del clero, hay muchos asuntos que las víctimas esperan de esta situación”, planteó el prelado.

Molestia

En la Iglesia católica, en las víctimas y en ex integrantes de los Legionarios de Cristo, hay malestar por el informe difundido por la congregación religiosa,  en el que se reconoce que de 1941 a la fecha, 175 menores de edad fueron abusados sexualmente por 33 sacerdotes.

El delito de abuso sexual actualmente prescribe a los diez años, y se pide eliminar esta prescripción con el fin de que un menor que fue violado pueda proceder en contra de su agresor cuando sea adulto.

Denuncias

Alfonso Miranda, obispo Auxiliar de Monterrey y secretario general de la CEM, señaló que la Iglesia católica tiene registradas 271 denuncias por abuso sexual por parte de sacerdotes, más otros 155 procesos por otras faltas de clérigos, apuntando que en los últimos diez años, 426 curas han sido investigados y 217 ha dejado de ejercer el sacerdocio.

Impunidad sacerdotal

Víctimas de abuso sexual por parte de Fernando Martínez Suárez, integrante de los Legionarios de Cristo y fundador del Colegio Cumbres, están indignados porque tras años de violar niños, Martínez goce de inmunidad y sólo se le haya prohibido oficiar misas.

Los Legionarios informaron que quedó acreditado que el cura abusó de al menos ocho menores de edad, por lo que se promovió que perdiera su condición de sacerdote, pero ha gozado de impunidad debido a que prescribieron los delitos que cometió.

Víctima

Ana Lucía Salazar, presentadora de radio y TV, ha acusado públicamente a Martínez de haberla violado cuando ella tenía ocho años y estudiaba en el Colegio Cumbres en Cancún, QR, del cual el sacerdote era director. Ella dijo que sufrió abusos entre 1991 y 1992, refiriendo que la separación del sacerdocio de Martínez le fue notificado en una carta privada por parte de los Legionarios, pero al ver que la sanción no era contundente, se sintió indignada, molesta y triste.

“Su lugar debió haber sido la cárcel. Se retira a los 80, casi a los 81 años, eso no es un retiro voluntario. Es una jubilación prácticamente, es una mentira que la decoran y la matizan todo el tiempo y que la Santa Sede, porque ellos dicen que son palabras del Papa, me ha derribado a mí como ser humano, porque quiere decir que yo estoy muy por debajo de la institución, y que primero para ellos va la institución católica y va la Iglesia antes que las víctimas siempre a favor de la institución, nunca favor de las víctimas”, reclamó, considerando que el quitarle su condición de sacerdote es insuficiente.

“¿Quitarle el derecho de oficiar misas?, tenemos que entender como sociedad que eso no es un castigo. A nadie que viole a un menor le quitan su cédula profesional. Tenemos muy mal establecido lo que es un castigo o lo que socialmente debe de ser una reprimenda. No estoy de acuerdo con su postura. Estoy muy molesta, porque aparte ni siquiera es que se lo hayan quitado, él solicitó su expulsión. Al menos eso es lo que dejan claro, que él solicitó la expulsión y que el Papa se la concede, pero le dice que se quede dentro de la congregación. Rogelio Cabrera y Alfonso Miranda y el otro curita ya dijeron que eso no es de ninguna manera un privilegio, y a mí me parece que convivir en una congregación de millonarios viviendo en Europa, con todas las facilidades y las comodidades, es un privilegio porque su lugar y castigo debió haber sido la cárcel”, insistió Salazar.

Indignación

Por su parte, David Peña, abogado del Grupo de Acción por los Derechos Humanos y la Justicia Social, defensor de dos víctimas de Martínez, dijo que hay indignación y coraje en sus defendidos, pues el sacerdote sigue gozando de las comodidades ofrecidas por una organización millonaria. “Fernando tiene 80 años, ya no oficiaba misa, ya no tenía labores sacerdotales públicas, está en una casa de retiro en Italia, de los Legionarios, y va a seguir en esa casa porque una cosa es que lo retiren del estado clerical, pero sigue siendo parte de la congregación. Sigue recibiendo la pensión, estando en su casa, teniendo toda la protección y la impunidad que ha tenido durante los últimos 50 años. No tiene mayor relevancia el que lo hayan expulsado del estado clerical”, dijo.

Apuntó que además no existe transparencia en esta determinación, pues aclaró, que en otros casos tomados contra sacerdotes las expulsiones no son por delitos como pederastia, sino por no rendir cuentas.

Destacó que respecto de la prescripción del delito, el Código Penal de Quintana Roo fue reformado hace dos años, y el abuso sexual contra menores de edad es imprescriptible, por lo que señaló, presionarán para que el Legionario enfrente sanciones penales. “Aunque la legislación en términos generales no se pueda aplicar retroactivamente, lo que aquí se está buscando garantizar es justo la posibilidad del derecho a la justicia para las víctimas. La afectación que provocó ese delito sigue en el tiempo, hasta el día de hoy. El delito como tal lo pudo haber cometido hace 20,25 años, pero la afectación que les provocó a sus víctimas se mantiene en el tiempo y se mantiene en sus vidas hasta el día de hoy”, acotó.

Reconocen Legionarios abusos

En diciembre, los Legionarios de Cristo reconocieron que 175 menores de edad han sido víctimas de abuso sexual, incluidos al menos 60 por parte de Marcial Maciel, en la congregación desde su fundación en 1941.

En un informe que será presentado el 20 de enero en la reunión de su Capítulo General, la autoridad máxima de los Legionarios de Cristo, se señala a 33 curas como responsables de los casos de pederastia contra estos niños, en su mayoría de entre 11 y 16 años de edad.

También sobresale que el número de víctimas “incluye a los al menos 60 menores de edad de los que abusó Maciel”, que murió en 2008, que fue el fundador de los Legionarios y quien fue señalado en 2010 por El Vaticano por sus comportamientos “gravísimos y objetivamente inmorales”. Previamente, en 2006, la Santa Sede ordenó el retiro Maciel del ministerio sacerdotal.

Excluyendo de la lista a Maciel, dos sacerdotes cometieron el delito por vía virtual, cuatro abusaron de su víctima una sola vez, nueve lo hicieron repetidamente de una víctima única, 11 abusaron de entre dos y cinco; cinco de ellos de entre seis y diez víctimas y uno que ya fue removido, tiene 13 perjudicados conocidos.