De acuerdo con un análisis de Bank of America-Merrill Lynch, a causa de políticas internas y factores externos, la economía mexicana habría entrado ya en recesión, pues, con base en los indicadores hasta ahora disponibles del INEGI, el PIB habría caído 0.4% en el segundo trimestre, y en virtud de que oficialmente en el primero ya hubo una contracción de 0.7%, se habrían sumado dos trimestres consecutivos de caídas, lo que técnicamente se define como una recesión.

 

Dicha recesión se oficializaría hasta que el instituto de estadísticas dé a conocer el PIB del segundo trimestre, el 23 de agosto, aunque una estimación preliminar saldrá el 31 de julio, “(pero) la economía mexicana está ya virtualmente en una recesión, luego de que en el cuarto trimestre de 2018 sólo avanzó 0.1%, y luego cayó 0.7 en el primero de 2019”, apuntó.

Si la recesión se oficializa, advirtió la correduría, presionaría al presidente López Obrador a reaccionar, aunque el margen de maniobra sería complicado, ya que podría verse obligado a aumentar finalmente el gasto del gobierno, pero con ingresos más bajos y se vería imposibilitado, aparte de que sería riesgoso frente a la reacción que pudieran tener las calificadoras, que “pueden reaccionar a una recesión técnica degradando a México. En particular a Moody’s, que tiene una calificación soberana alta respecto de las otras agencias, pero ya con una perspectiva negativa”.

López