En 1997 Erykah Badu estrenó un disco con alma nueva. La cantante de 25 años se presentaba rodeadas de inciensos, tomando tés herbales y vestida con turbantes de colores.

 El álbum, de título Baduizm, debutó como una expresión de las cosas que “elevaban” a la artista. Elevar, sí, a otro estado de consciencia, a otra vibración del alma. Así se lo contó al show “Planet Groove”, escenario de muchas estrellas del hip-hop como Missy Elliott. Entre canción y canción, con una taza en mano, explicó que las cosas que la inspiraban eran: “Encender una vela, amar la vida, conocerme a mí misma, conocer a mi creador, amarlos a los dos… Usar mi melanina…”.

Erykah Badu es una artista que “envejece en reversa”, un espíritu joven cada vez más dispuesto a experimentar y a jugar con su personaje artístico.

Baduizm se considera el comienzo del género “neosoul”, una palabra acuñada por el productor William “Kedar” Massenburg, también a cargo de artistas como D’Angelo. El neosoul estaba lleno de influencias jazz, R&B, hip-hop y de la búsqueda de una conciencia más profunda, conectada con sus raíces afroamericanas.

 En un momento en que el pop de las Spice Girls, No Doubt, U2 y Aerosmith conquistaba las carteleras, el neosoul llegó para poner en escena las preocupaciones espirituales de la raza negra.

Más de veinte años después el prefijo “neo” no hace falta. El soul sigue vigente en artistas como Solange, Drake, Janelle Monàe, quienes reconocen la influencia de Erykah Badu en el género. El estilo de Badu se adhiere cada vez menos a la categoría con la que empezó y se parece más a ella misma. Su exploración musical, y pública amistad con Drake, la llevó incluso a hacer un cover de Hotline Bling, la famosa canción del rapero canadiense.

 

Badu se define como una “artista de giras”, más que una dedicada a grabar. Sus periplos la han llevado a todo el mundo y este año por primera vez la traerán a México al festival Bahidorá.

En un perfil que le hiciera el New Yorker, califican a Badú como una leyenda, una “estrella de los noventa cuyos éxitos tempranos envejecieron bien y cuyo trabajo posterior es más cálido y más osado que las canciones que la hicieron famosa”. Es además, una artista que “envejece en reversa”, un espíritu joven cada vez más dispuesto a experimentar y a jugar con su personaje artístico.

Pero hay algo que no cambia: su apuesta por una conciencia política negra.

Los periplos de Badu la han llevado a todo el mundo y este año por primera vez la traerán a México al festival Bahidorá.

¿Has escuchado de la palabra “woke”? En inglés significa “despierto” y se usa para hablar de alguien que es consciente de la opresión y hace algo para cambiar las cosas. Su origen se remonta a las luchas de los afroamericanos en EEUU y se popularizó gracias al tema “Master Teacher”, compuesto por Badu y Georgia Anne Muldrow en 2008.

 La presencia de Erykah Badu le trajo al mainstream una nueva visión de la experiencia negra: una sofisticación, espiritualidad y factura musical que sigue enriqueciendo la industria. Sus presentaciones en vivo han evolucionado de la solemnidad al juego. Hoy, en vez de dar lecciones, prefiere bromear con chistes y sonidos electrónicos.

 El próximo sábado 15 de febrero el público del festival Bahidorá tendrá asegurada una experiencia memorable de la mano de Erykah Badu

 *Esta nota forma parte de una alianza entre TuInforma y Bahidorá.