Autor: Gabriela‌ ‌Benazar Acosta‌ 

Hace casi dos meses, la política estadounidense está centrada en un solo tema: el impeachment, o el juicio político para la remoción del cargo del presidente Donald Trump. El comienzo de este proceso ocurrió tras las acusaciones en su contra de forzar a Ucrania de abrir una investigación judicial contra el hijo del expresidente y precandidato presidencial, Joe Biden. 

Trump sostuvo en julio una llamada telefónica con el recién electo presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky. Después de discutir sobre la cooperación entre ambos países, Trump le pidió a Zelensky “un favor”: investigar desde la fiscalía ucraniana a una compañía en la trabajó el hijo de Biden. Trump también le pidió a Zelensky coordinar la investigación con Rudy Giuliani su abogado personal, sin cargo oficial en la Casa Blanca y vilipendió a Marie Yovanovitch, la exembajadora de EEUU en Ucrania. 

En 2018 Giuliani y un grupo de funcionarios, entre ellos el secretario de energía Rick Perry, comenzaron una campaña para promover la salida de Yovanovitch de Ucrania. Esta operación marcó una estrategia política sobre Ucrania a espaldas del Departamento de Estado pero con la bendición de Trump. Su campaña logró que Trump recusara de sus funciones a Yovanovitch en abril de 2019. 

Con conocimiento previo sobre este equipo paralelo de Ucrania y la salida de Yovanovitch, un funcionario del gobierno, cuya identidad todavía no es pública, se alarmó por el contenido de la llamada. Esta fuente interna presentó una denuncia ante el Departamento Nacional de Inteligencia y los presidentes del Comité de Inteligencia del Legislativo, Adam Schiff, representante demócrata de California, y Richard Burr, senador republicano de Carolina del Norte. 

Cédito: Twitter @thehill

 ¿Qué tiene de ilegal la llamada de Trump con el presidente de Ucrania?

 

Una semana antes de la llamada de julio, Trump le pidió al secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, que no enviara a Ucrania la asistencia monetaria prometida para seguridad. 

Ese “favor” que Trump le pidió a Zelensky desde la posición del ejecutivo fue para beneficio personal, no del país. Se le acusa al presidente de los EEUU de condicionar la asistencia prometida y de ofrecerle a Zelensky una invitación oficial a la Casa Blanca, bajo la condición de que Ucrania cooperase con abrir la investigación contra Hunter Biden y lo anunciase en público. De ahí viene la discusión del tan nombrado quid pro quo (algo por algo, en latín). 

En ese momento, Biden lideraba las encuestas entre los precandidatos demócratas y era la amenaza más real para la reelección de Trump en las elecciones del 2020. 

La Constitución de los EEUU dice: “El presidente, el vicepresidente y todos los funcionarios civiles de los Estados Unidos serán separados de sus puestos al ser acusados y declarados culpables de traición, cohecho (soborno) u otros delitos y faltas graves”.

Es en el cohecho donde está la clave de la acusación de los demócratas. Las acciones de Trump parecen sumar a la idea de que sobornó —o al menos coaccionó—  a Zelensky para su ganancia personal. Entre las decisiones cuestionadas está prescindir de su diplomática en Ucrania, darle carta blanca a un canal tras bastidores que incluía a Giuliani para definir las políticas respecto a Ucrania y retrasar la ayuda económica ya aprobada (cuya autorización es función del Congreso y no de su oficina).  

Además, pedir que se investigue sin fundamento a su rival político ignora que en 2016 una iniciativa anticorrupción ya supervisó la compañía en que trabajó el hijo de Joe Biden en Ucrania y no encontró irregularidades. 

¿Cómo se entra en un proceso de impeachment y qué va a ocurrir? 

 

El proceso se inicia, por ley, desde el Congreso. El pasado septiembre, Nancy Pelosi, líder de la mayoría demócrata y presidenta del Congreso, anunció que seis comités del legislativo comenzarían una investigación formal para proceder hacia el impeachment de Donald Trump. Pelosi alega que Trump rompió su juramento presidencial y puso en peligro a la seguridad nacional y la integridad de las elecciones del país. 

¿Qué probabilidades hay de que se encuentre culpable a Trump y de que no termine su período presidencial?

 

Van varias semanas de audiencias. Trump se negó a participar y ya incurrió en intimidación de testigos, otro delito que deriva en impeachment. La decisión final se toma en el Senado y se necesitan al menos 67 votos a favor para removerlo de la presidencia. Los republicanos tienen la mayoría de los puestos en el senado con 52 escaños. 

La realidad es que la remoción del cargo sigue siendo altamente improbable, si no imposible, y que él terminará la presidencia salvo que ocurra alguna de las siguientes situaciones:

  1. Muerte súbita. En cuyo caso, la presidencia la asumirá Mike Pence.
  2. Que pierda utilidad para el partido republicano (el GOP) y prescindan de Trump sin perder el poder político que los ayudó a recuperar. En ese caso, al menos 15 senadores republicanos y todos los demócratas deben votar a favor del impeachment cuando alcance el senado. 
  3. Que renuncie como lo hizo Nixon. 

Ninguna de estas tres situaciones ha ocurrido. Trump está vivo a pesar de su reciente ida de emergencia al hospital, los republicanos siguen aferrados a él y no hay indicios de que vaya a renunciar, todo lo contrario: ya su campaña para la reelección comenzó.

¿Entonces por qué se está haciendo todo esto?

 

Por respeto a la Constitución y a quienes viven en EEUU. A pesar de que esta administración está plagada de escándalos y de corrupción, abrir este proceso de juicio político envía el mensaje a todos de que no es correcto, legal, ético o responsable utilizar la presidencia para beneficio personal ni intimidar a aliados claves como Ucrania sin que haya consecuencias. 

También ha dado la oportunidad de poner ante los ojos del público las irregularidades que cometió la administración en la relación con Ucrania. Y, aunque los demócratas no alcancen su objetivo de remover a Trump del cargo, al menos los constituyentes saben que uno de los tres poderes sí respeta la Carta Magna y genera consecuencias así sea de uno solo de los improperios cometidos por Trump y su equipo.